La lucha de los hippies
El movimiento ideológico y cultural compuesto por juventud en busca de cambios orgánicos para la sociedad, masificado este 1969, repudia las costumbres de quienes sustentan la economía americana y mundial, los burgueses.
Todo el globo está viviendo unos años un tanto inestables, tras la segunda guerra mundial no es secreto que las relaciones entre Estados Unidos y la URSS son tensas, situación que irremediablemente inquieta a gran parte de la población americana, y los jóvenes no están exentos de esto, parece ser que no son partidarios del nuevo impulso económico que atraviesa su país, el del consumo de masas, donde ahora la gran mayoría de la población tiene acceso a bienes, servicios, y mejor calidad de vida.
Los autodenominados hippies (derivación de la palabra hipster), tomaron directrices de lo que fue la generación beat, movimiento literario y cultural contrario a la tradición estadounidense, y partidario del uso de drogas junto con la liberación sexual, que alteró el orden y visión de la comunidad en la nación americana hace una década. Pretenden según su distorsionada perspectiva una sociedad íntegra, distinta a la mediocre y aburrida que han establecido los burgueses, de la mano con la vida espiritual, la libertad, el contacto con la naturaleza, la finalización de conflictos internacionales y el disfrute de lo simple de la vida.
En la música atingente a estos días, el rock, los hippies se identifican, pues encuentran en sus letras el sentido de su lucha, la de la pacificación, evidenciándose ampliamente en el pasado evento del 15, 16 y 17 de Agosto, el festival Woodstock, realizado en White Lake, donde estuvieron presentes Joe Cocker, The Who, Janis Joplin, Jimi Hendrix, entre otros artistas. Esos 3 días albergó la cifra record de 500.000 personas, acompañadas de color en sus vestimentas, drogas y sexo.
Si bien eventos como el pasado festival Woodstock dan cuenta del apoyo de masas juveniles al movimiento hippie, la desfigurada visión de la realidad y desenfrenadas movilizaciones provocan alteraciones en el orden público, confusión en pobladores de tercera edad, y una catarsis en la visión de los jóvenes respecto a la economía, política y realidad país. Las nuevas generaciones son las que afrontarán los desafíos que depara el futuro de la política, serán quienes finalmente vivan las consecuencias de esto, y lo que logran estas corrientes son más que nada alborotar y esperanzar acerca de algo utópico un tanto ficticio, el camino del progreso ahora mismo es la solución de los desafíos actuales que vivimos en el mundo, y específicamente Estados Unidos, continuar con el consumo de masas.
Todo el globo está viviendo unos años un tanto inestables, tras la segunda guerra mundial no es secreto que las relaciones entre Estados Unidos y la URSS son tensas, situación que irremediablemente inquieta a gran parte de la población americana, y los jóvenes no están exentos de esto, parece ser que no son partidarios del nuevo impulso económico que atraviesa su país, el del consumo de masas, donde ahora la gran mayoría de la población tiene acceso a bienes, servicios, y mejor calidad de vida.
Los autodenominados hippies (derivación de la palabra hipster), tomaron directrices de lo que fue la generación beat, movimiento literario y cultural contrario a la tradición estadounidense, y partidario del uso de drogas junto con la liberación sexual, que alteró el orden y visión de la comunidad en la nación americana hace una década. Pretenden según su distorsionada perspectiva una sociedad íntegra, distinta a la mediocre y aburrida que han establecido los burgueses, de la mano con la vida espiritual, la libertad, el contacto con la naturaleza, la finalización de conflictos internacionales y el disfrute de lo simple de la vida.
En la música atingente a estos días, el rock, los hippies se identifican, pues encuentran en sus letras el sentido de su lucha, la de la pacificación, evidenciándose ampliamente en el pasado evento del 15, 16 y 17 de Agosto, el festival Woodstock, realizado en White Lake, donde estuvieron presentes Joe Cocker, The Who, Janis Joplin, Jimi Hendrix, entre otros artistas. Esos 3 días albergó la cifra record de 500.000 personas, acompañadas de color en sus vestimentas, drogas y sexo.
Si bien eventos como el pasado festival Woodstock dan cuenta del apoyo de masas juveniles al movimiento hippie, la desfigurada visión de la realidad y desenfrenadas movilizaciones provocan alteraciones en el orden público, confusión en pobladores de tercera edad, y una catarsis en la visión de los jóvenes respecto a la economía, política y realidad país. Las nuevas generaciones son las que afrontarán los desafíos que depara el futuro de la política, serán quienes finalmente vivan las consecuencias de esto, y lo que logran estas corrientes son más que nada alborotar y esperanzar acerca de algo utópico un tanto ficticio, el camino del progreso ahora mismo es la solución de los desafíos actuales que vivimos en el mundo, y específicamente Estados Unidos, continuar con el consumo de masas.

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